Parashá 32 BeHar-Bejukotai
Levítico 25:1 – 26:2-27:34
Aliyás de la Torá (cuando BeHar es leída
por separado):
1. 25:1-13
2. 25:14-18
3. 25:19-24
4. 25:25-28
5. 25:29-38
6. 25:39-46
7. 25:47 – 26:2
8. Maftir: 25:55 – 26:2
Haftará: Jeremías 32:6-27
BeHar
Significa “en la montaña”.
Comentarios
Primera aliyá, 25:1-13
25:2 “Habla a
los hijos de Israel, y diles: "Cuando entréis a la tierra que yo os daré,
la tierra guardará shabat para HaShem.” (LBLA revisada)” – Ahora la Torá
introduce un nuevo concepto, el del año sabático. Como hay semanas de días, así
también hay semanas de años. Y como el séptimo día de la semana es un día de
cese, así también HaShem ha establecido que cada séptimo año sea de cese y
descanso para la tierra de Israel. Este mandamiento sólo se aplica en la tierra
de Israel, no fuera de ella.
Rambam[1] dice que el pueblo
de Israel celebró el primer año sabático, llamado shemitá el
año 21 después del inicio de la conquista y la distribución de la tierra bajo
el general Yehoshúa. La conquista y la distribución de la tierra duró 14 años.
El año 15 fue el primer año del ciclo septo-anual y el año 21 fue el séptimo.
Según un cómputo,[2] hubo 836 años
desde el año 15 después de la entrada en la tierra hasta la deportación a
Babilonia. Entre estos, los años sabáticos y de jubileo sólo fueron observados 400
años y durante los 436 años restantes no fueron respetados. Durante 436 años
hay 62 años sabáticos y 8 años de jubileo, los cuales suman 70 en total (62 + 8
= 70). El cautiverio babilónico vino cuando el pueblo de Israel había dejado de
guardar 70 años sabáticos, como está escrito en Levítico 26:35:
“Durante todos los días
de su desolación la tierra guardará el descanso que no guardó en vuestros
shabats mientras habitabais en ella.” (LBLA revisada)
El cautiverio babilónico duró 70 años, como está escrito en Jeremías 29:10:
“Pues así dice HaShem:
"Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta años, yo os visitaré y
cumpliré mi buena palabra de haceros volver a este lugar.” (LBLA revisada)”
25:3 “Seis
años sembrarás la tierra, seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.”
(LBLA) – Esto incluye toda labor agrícola y de jardinería.
25:4 “pero el séptimo
año habrá un cese total (shabat shabatón) para la tierra, un
shabat para HaShem; no sembrarás tu campo ni podarás tu viña.” (LBLA
revisada) – Aquí encontramos otra vez la expresión shabat shabatón y
ahora en referencia al año de shemitá. Como hemos visto antes, la
misma expresión se encuentra en referencia al shabat semanal y a yom
kipur. Esto nos enseña la importancia que HaShem da a este descanso de la
tierra de Israel cada séptimo año. Si se quebranta este mandamiento hay graves
consecuencias al igual que cuando se quebranta el mandamiento de descansar en
el shabat semanal y en yom kipur, como está escrito en 2 Crónicas
36:20-21:
“Y a los que habían
escapado de la espada los llevó a Babilonia; y fueron siervos de él y de sus
hijos hasta el dominio del reino de Persia, para que se cumpliera la palabra de
HaShem por boca de Yirmeyahu, hasta que la tierra hubiera gozado de sus
shabats. Todos los días de su desolación reposó hasta que se cumplieron los
setenta años.” (LBLA revisada)
Este cese para la tierra en el año sabático no significa que no se puede
trabajar la tierra sin el propósito de sembrar o plantar, por ejemplo para
construir casas. La prohibición solamente tiene que ver con todo trabajo de
agricultura y jardinería. Sólo está permitido regar las plantas para que no se
mueran. Durante ese año todos los productos que crecen en la tierra se quedan
sin dueño, de modo que todos podrán comer de ellos libremente y llevar a su
casa todo lo que necesiten para un día de comida.
Antiguamente el Sanedrín estaba encargado de declarar el año de shemitá,
sabático, y el año yovel, de jubileo. El año judío 5775 será el
próximo año de shemitá, que en el anuario gregoriano corresponde al
tiempo desde la puesta del sol el 24 de septiembre de 2014 hasta la puesta del
sol el 13 de septiembre de 2015.
25:6 “Y el
cese de la tierra os servirá de alimento: a ti, a tus siervos, a tus siervas, a
tu jornalero y al extranjero, a los que residen contigo.” (LBLA
revisada) – En este año todos, israelitas y gentiles residentes, tendrán
el mismo derecho para alimentarse de lo que crece en los campos.
Todos los vegetales y los frutos que crecen en el año de shemitá son
santos. Por eso hay que tratarlos de una manera digna. Los rabinos dictaron
una halajá que prohíbe tirar las sobras de esos productos en
la basura junto con otro tipo de basura. También prohibieron vender los productos
de shemitá tanto dentro de la tierra como fuera de ella.
Hay tiene un triple propósito con el año sabático:
1. Recordar a los hijos de Israel que la
tierra no pertenece a ellos sino a HaShem, cf. v. 23; Salmo 24:1.
2. Obligar al agricultor a ejercer su fe
y confiar en la providencia divina para su sustento.
3. Dar
tiempo al campesino a dedicarse al estudio de la Torá de una manera especial.
25:8 “Contarás
también siete shabats de años para ti, siete veces siete años, para
que tengas el tiempo de siete shabats de años, cuarenta y nueve años.” (LBLA
revisada) – Las Escrituras hablan de la importancia del séptimo día y del
séptimo año. También habla de un conteo de siete semanas, que corresponde a 49
días, entre pesaj y shavuot. De la misma manera
hay un conteo de siete semanas de años, es decir 49 años entre un año de
jubileo y otro. El conteo del omer, entre pesaj y shavuot es
para cada individuo de Israel, mientras que el conteo de los 49 años entre un
año de jubileo a otro es para el Sanedrín.
25:9 “Entonces
tocarás fuertemente el cuerno de carnero el décimo día del séptimo mes; en el
día de la expiación tocaréis el cuerno por toda la tierra.” (LBLA) – El
séptimo mes es un mes especial para HaShem. En ese mes hay que anunciar el año
de jubileo. ¿Por qué hay que sonar el shofar en el décimo día del séptimo mes y
no en el día cuando empieza el nuevo año?
25:10 “Y consagraréis el quincuagésimo año y proclamaréis libertad en la
tierra para todos sus habitantes. Será de jubileo para vosotros, y cada uno de
vosotros volverá a su posesión, y cada uno de vosotros volverá a su familia.”
(LBLA) – Según el Talmud,[3] el año de jubileo tenía que ser consagrado
verbalmente por el beit din en el primer día de tishrí.
¿Por qué hay que anunciar el año de jubileo el día 10
del séptimo mes y no en el primer día del año, independientemente si el año empieza en el primer día
del séptimo mes o en el primer día del primer mes? ¿Qué tiene que ver el día 10
del séptimo mes con un nuevo año?
La respuesta es: porque el Mesías volverá a poner sus pies en la tierra
en yom kipur. Con su regreso se proclamará la libertad para todos
los habitantes del mundo. Esto nos enseña también que la base para la eterna
libertad es la muerte del Mesías, simbolizado en los sacrificios de yom
kipur, y el perdón y eliminación de los pecados que es un resultado directo
de esa muerte.
Al igual que Yeshúa empezó su ministerio público medio año antes del nuevo
año de los meses, así volverá a aparecer en público medio año antes del
siguiente nuevo año de los meses. El Libertador volverá en el séptimo mes. En
el día primero del mes aparecerá en las nubes del cielo y, según entiendo, se
quedará en el aire durante diez días. Luego, en el décimo día del mismo mes,
bajará a la tierra con la proclamación de libertad para todos los habitantes
del mundo y entonces se iniciará su reinado sobre las naciones con vara de
hierro para que haya justicia en la tierra.
El séptimo mes es también un símbolo del séptimo milenio desde la creación
de Adam y Javá.
25:11 “Tendréis el
quincuagésimo año como año de jubileo: no sembraréis, ni segaréis lo que nazca
espontáneamente, ni vendimiaréis sus viñas sin podar.” (LBLA) – La palabra
hebrea que ha sido traducida como “jubileo” es yovel[4] y significa “corno de carnero”, cf. Éxodo 19:13;
Josué 6:6. Las palabras españolas “júbilo” y “jubilación” derivan de la palabra
hebrea yovel. Según Shemuel P. Gelbarer,[5] se le da ese nombre porque en la antigüedad se
utilizaba un corno de carnero para “conducir”, en hebreo lehovil,
los rebaños.
Las mismas leyes que
aplican sobre el año shemitá, también aplican sobre el año yovel.
La Torá nos enseña que hay siete cosas que deben suceder en el año de
jubileo:
1.
Habrá libertad para todos los habitantes de la tierra, v. 10.
2.
Será un año de jubileo, con toques del shofar, v. 10.
3.
Cada uno volverá a la posesión original de la tierra, según el reparto que
se hizo en el tiempo de Yehoshúa, v. 10.
4.
Cada uno volverá a su familia, v. 10. Se refiere al siervo hebreo que tiene
la oreja perforada o uno cuyos seis años de servicio no hayan terminado desde
que fue vendido como siervo. Así que la expresión “para siempre” en Éxodo 21:6
está limitada con el año de jubileo. El año de jubileo es por tanto también una
señal del siglo venidero.
5.
No se puede sembrar, v. 11.
6.
No se puede cosechar, v. 11.
7. El año será santo, v.
12.
Segunda aliyá, 25:14-18
25:14 “Asimismo, si
vendéis algo a vuestro prójimo, o compráis algo de la mano de vuestro prójimo,
no os hagáis mal uno a otro.” (LBLA) – El no hacer mal uno a otro se
refiere aquí a asuntos monetarios. Si un vendedor pide un precio muy alto de un
producto a un comprador que no conoce el valor del producto, está engañándole.
Si cobra de más con intención, transgrede este mandamiento
de no hacer mal uno a otro. De la misma manera, si un comprador intenta adquirir
un producto valioso por un precio bajo si el vendedor no conoce su verdadero
valor, también transgrede este mandamiento.
25:15 “Conforme al
número de años después del jubileo, comprarás de tu prójimo, y él te venderá
conforme al número de años de cosecha.” (LBLA) – La tierra no se vende,
sólo las cosechas, porque la tierra de Israel es de HaShem, como está escrito
en Jeremías 2:7:
“Yo os traje a una
tierra fértil, para que comierais de su fruto y de sus delicias; pero vinisteis
y contaminasteis mi tierra, y de mi heredad hicisteis abominación.”
(LBLA revisada)
25:17 “Así que no os
hagáis mal uno a otro, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy HaShem vuestro
Dios.” (LBLA revisada) – Según Rashí, el no hacer mal uno a otro se
refiere, en este caso, a asuntos verbales.
El temor a Dios evita que uno haga mal a otro por dos razones. Primero, el
que teme a Dios sabe que cada hombre ha sido creado a Su imagen y semejanza y
merece ser respetado por ello, no importa como sea su conducta. Por el simple
hecho de ser un ser humano, merece respeto y no está permitido engañar a nadie
económicamente ni hostigarle verbalmente. El que engaña u hostiga a un ser
humano está haciendo daño a la imagen de Dios. Así que el temor de Dios hace
que tratemos al prójimo con respeto y amor.
Segundo, el temor a Dios hace que una persona no pueda engañar a otra
persona en asuntos económicos o de palabras, porque sabe que HaShem lo ve todo.
Él conoce los motivos y los pensamientos de nuestros corazones y si engañamos a
otros tendremos que dar cuenta delante de Él que todo lo ve, como está escrito
en Hebreos 4:13:
“Y no hay cosa creada
oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas
ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (LBLA)
Daños verbales pueden ser:
· Dar la impresión al
vendedor de querer comprar un producto cuando no hay una intención de hacerlo.
· Recordar a una persona
sus pecados del pasado o los de sus padres.
· Decir al que está
sufriendo que lo está haciendo por causa de sus pecados.
· Contestar a una pregunta
de manera grosera, falsa o engañosa.
·
Usar apodos ofensivos.
25:18 “Cumpliréis, pues,
mis estatutos y guardaréis mis leyes, para ejecutarlos, para que habitéis
seguros en la tierra.” (LBLA) – Si se cumplen los mandamientos en la
tierra de Israel, habrá seguridad. La inseguridad ciudadana y las amenazas de
los pueblos extraños dependen del pecado del pueblo. Así que la mejor forma de
combatir contra el terrorismo y los ataques de ejércitos extranjeros es cumplir
los mandamientos de la Torá. El problema en Israel hoy en día no es el odio de
los vecinos, sino la falta de obediencia a la Torá entre los judíos, como está
escrito en el Salmo 81:13-16:
“¡Oh, si mi pueblo me
oyera, si Israel anduviera en mis caminos! En un momento yo subyugaría a sus
enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen a HaShem
le fingirían obediencia, y el tiempo de su castigo sería para siempre. Pero yo
te alimentaría con lo mejor del trigo, y con miel de la peña te saciaría.”
(LBLA revisada)
Tercera aliyá, 25:19-24
25:19 “Entonces la
tierra dará su fruto, comeréis hasta que os saciéis y habitaréis en ella con
seguridad.” (LBLA) – En este versículo vemos que hay dos resultados de la
obediencia a los mandamientos: satisfacción material y protección sobrenatural.
Cuando el pueblo de Israel no guardó los mandamientos acerca de los años
de shemitá y de yovel, vino la invasión y la deportación
babilónica.
25:20 “Pero si decís:
'¿Qué vamos a comer el séptimo año si no sembramos ni recogemos nuestras
cosechas?'” (LBLA) – Esta es la pregunta que surge no de una mente
espiritual sino natural. ¿Qué vamos a comer? Según las circunstancias naturales
habrá escasez. HaShem ha ordenado no sembrar ni guardar las cosechas en casa
durante el séptimo año para que el pueblo aprenda a poner su confianza en Él y
no en los recursos naturales. El Mesías Yeshúa está dando una enseñanza sobre
este mismo tema en Mateo 6:19-34 donde está escrito:
“No os acumuléis tesoros
en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones
penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la
herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu
tesoro, allí estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; por
eso, si tu ojo es bueno (para ser generoso), todo tu cuerpo estará
lleno de luz. Pero si tu ojo es malo (para ser mezquino), todo tu
cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es
oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad! Nadie puede servir a dos señores;
porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al
otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por eso os digo, no os preocupéis
por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué
vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y
sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho
más valor que ellas? ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir
una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad
cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni
Shelomó en toda su gloria se vistió como uno de éstos. Y si Dios viste así la
hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más
por vosotros, hombres de poca fe? Por tanto, no os preocupéis, diciendo:
"¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con
qué nos vestiremos?" Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas
cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.
Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de
mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.” (LBLA
revisada)
El que pone su confianza en su Padre celestial no hace la pregunta “¿Qué
comeremos?” porque sabe que si HaShem ha ordenado algo, Él se hará responsable
para cuidar de sus hijos que le obedecen.
25:21 “yo entonces os
enviaré mi bendición en el sexto año, de modo que producirá fruto para tres
años.” (LBLA) – Cuando el agricultor toma la decisión por fe de no
trabajar en el año shemitá, HaShem enviará la bendición de
antemano, en el sexto año, para que dure durante tres años. Si el agricultor
tiene en su mente trabajar durante el séptimo año, HaShem no enviará la
bendición en el sexto año. Vemos aquí que el milagro del sexto año depende de
la actitud del agricultor, de sus pensamientos, de su fe. El no trabajar el
séptimo año es un asunto de fe y confianza en la providencia divina. Este
mandamiento es una prueba para los hijos de Israel para ver si confían en
HaShem o no para su sostenimiento económico.
Por causa de las diferentes interpretaciones que hay entre los rabinos
talmúdicos,[6] no sabemos bien:
· si el año de jubileo cae
en el año siguiente al shemitá cada 49 años, de modo que el
ciclo del año de jubileo sea de 49 años.
·
si hay una ruptura en el cómputo de las semanas de años, después de
49 años, para que al año de jubileo venga como un paréntesis en el año 50. El
año 51 sería entonces el primer año de la siguiente semana de años, de manera
que el ciclo del año de jubileo sea de 50 años.
Según el libro de Daniel parece que no hay una ruptura en las semanas de
años para dejar lugar a un supuesto año de jubileo, jfr. Daniel 9:24-27.
No hay ninguna evidencia
en las Escrituras de que se haya celebrado el año yovel alguna
vez en la historia de Israel. Sin embargo, hay una referencia en el Talmud[7] que dice que “Israel contaba 17 jubileos desde
el tiempo cuando entraron en la tierra hasta el tiempo cuando salieron”. No
obstante, contar no es lo mismo que celebrar. ¿Cuántos de esos 17 jubileos
fueron verdaderamente guardados? Si las 12 tribus no están en la tierra no se
puede celebrar el año de jubileo, porque está escrito que “todos los habitantes
de la tierra” y “cada uno de vosotros” tendrá que volver a su posesión, cf. vv.
10, 13. Así que, desde el tiempo de la deportación de las dos tribus y media,
ha sido imposible cumplir este mandamiento. Cuando venga Mashíaj,
él hará que se cumpla este mandamiento correctamente con la restauración de las
12 tribus de Israel en su tierra.
En Lucas 4:16-21 está escrito:
“Llegó a Natseret, donde
se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el shabat, y se
levantó a leer. Le dieron el libro del profeta Yeshayahu, y abriendo el
libro, halló el lugar donde estaba escrito: EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ
SOBRE MÍ, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR LAS BUENAS NUEVAS A LOS POBRES. ME
HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACIÓN DE LA
VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS; PARA PROCLAMAR EL
AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR. Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se
sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a
decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído.” (LBLA revisada)
En el tiempo del segundo templo se seguía una lectura trianual de la Torá
de Moshé en las sinagogas en la tierra de Israel. Es decir durante tres años,
de shabat en shabat, pasaron por la lectura de toda la Torá de Moshé. Después
de la lectura de la porción semanal de la Torá, también leían de los Profetas,
la haftará, cf. Hechos 13:15. La lectura de los Profetas fue
introducida en las sinagogas durante los tiempos de persecución cuando estaba
prohibido leer de la Torá de Moshé. Por eso, el texto de la haftará se
asemeja al tema que se encuentra en la lectura semanal de la Torá. De esa
manera, durante el tiempo de la prohibición de la Torá, podían leer de los
Profetas en las sinagogas y tratar el mismo tema que la Torá hubiera tratado
durante esa semana, sin tener que leer de la misma Torá. Luego, cuando ya no
estaba prohibida la lectura de la Torá, se mantenía la costumbre de la lectura
de los Profetas que se colocaba después de la lectura semanal de la Torá.
Cuando Yeshúa estaba participando del servicio de Torá en su sinagoga, le
llamaron para leer la haftará correspondiente a esa semana.
Antes había habido varias lecturas del texto semanal de la Torá de Moshé y
ahora le tocaba terminar con la última lectura del día, del profeta Yeshayahu.
Conforme a la costumbre del ciclo trianual, Yeshúa leyó el texto de la haftará que
correspondía a esa semana. El texto de Isaías 61:1-2 fue leído en el tercer año
de lecturas, en el último shabat del mes de jeshván, el octavo mes,
alrededor de noviembre según el anuario romano.
La expresión “el año
favorable de HaShem” puede ser una referencia al año de shemitá o
de yovel. Antes de la lectura de Isaías, aquel shabat, se
había leído el texto de la Torá desde Deuteronomio 15:7 – 16:17, según el ciclo
trianual. En ese texto se habla de la ayuda a los pobres, del año shemitá y
de las tres fiestas anuales.
La pregunta surge si Yeshúa estaba ministrando en público en relación con
un año de shemitá. Su ministerio consistía en traer de vuelta las
ovejas perdidas de la casa de Israel y esto está relacionado con los años
de shemitá y de yovel, cf. Mateo 15:24.
25:22 “Cuando estéis
sembrando en el octavo año, todavía podréis comer cosas de la cosecha anterior,
comiendo de ellas hasta el noveno año cuando venga la cosecha.” (LBLA) –
Este texto puede ser interpretado de dos maneras. Parece que está diciendo que
la siembra que se hace en un año, en este caso el octavo, es luego cosechada en
el año siguiente, el noveno. Esto no puede ser si el año nuevo cae en el día
uno de tishrí, el séptimo mes, porque la siembra no se hace antes
de tishrí, porque entonces es el tiempo de la recolección de los
frutos de los árboles. La época normal de siembra duraba desde tishrí hasta tevet,
el mes séptimo hasta el mes décimo. A veces también se sembraba en el
decimoprimer mes, llamado shevat. Por lo tanto, si este texto dice
que la siembra que se hace en un año es cosechada en el año siguiente ¿cómo
cuadraría si el año empieza el primer día de tishrí? En Nisán tiene
que estar lista la primera cosecha del año, la de la cebada y esa cosecha
depende de la siembra que se hizo durante el final del año anterior.
La otra interpretación es que no se está hablando de la cosecha en el
noveno año de lo que se sembró en el octavo año, sino simplemente de la cosecha
que va a venir en el noveno año como resultado de la siembra que anteriormente
se había hecho en el noveno año agrícola. Lo que está diciendo es que la
bendición del sexto año durará incluso hasta el tiempo de la cosecha del noveno
año.
25:23 “Además, la tierra no se venderá en forma permanente, pues la tierra
es mía; porque vosotros sois forasteros y peregrinos conmigo.” (LBLA) – La
tierra de Israel no pertenece a los hombres, sino a HaShem. Él ha decidido
arrendar su tierra a los hijos de Israel, y en cada año sabático y en cada año
de jubileo hay un reconocimiento de este hecho. Israel tiene el derecho de la
tierra mientras cumple los mandamientos. Pero si practica la idolatría perderá
el derecho de vivir en la tierra del Santo, como está escrito en 2 Crónicas
7:19-20:
“Pero si vosotros os
apartáis y abandonáis mis estatutos y mis mandamientos que he puesto delante de
vosotros, y vais y servís a otros dioses y los adoráis, yo os arrancaré de
mi tierra que os he dado, y echaré de mi presencia esta casa que he consagrado
a mi nombre, y la convertiré en refrán y escarnio entre todos los pueblos.”
(LBLA)
Esta palabra ya se cumplió.
En Ezequiel 36:1-15 está escrito:
“Y tú, hijo de hombre,
profetiza a los montes de Israel, y di: "Montes de Israel, oíd la palabra
de HaShem. "Así dice el Señor HaShem: 'Por cuanto el enemigo ha dicho
contra vosotros: "¡Ajá!" y: "Las alturas eternas han pasado a
ser posesión nuestra," por tanto, profetiza y di: "Así dice el
Señor HaShem: 'Porque os han asolado y aplastado por todos lados, para que fuerais
posesión de las demás naciones, os han hecho el blanco de la habladuría y de la
calumnia del pueblo.'"' "Por tanto, montes de Israel, oíd la palabra
del Señor HaShem. Así dice el Señor HaShem a los montes y a los collados, a las
barrancas y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas,
que han venido a ser presa y escarnio de las demás naciones alrededor; por eso,
así dice el Señor HaShem: 'Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra
las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado para sí de mi
tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma,
para dejarla como presa.' "Por tanto, profetiza acerca de la tierra de
Israel, y di a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles:
'Así dice el Señor HaShem: "He aquí, yo he hablado en mi celo y en mi
furor porque habéis soportado los insultos de las naciones.” (LBLA revisada)
'Por lo cual, así dice el Señor HaShem: "Yo he jurado que las naciones que
os rodean, ellas mismas soportarán sus insultos. "Pero vosotros, montes de
Israel, echaréis vuestras ramas y produciréis vuestro fruto para mi pueblo
Israel; porque pronto vendrán. "Pues, he aquí, estoy por vosotros y me
volveré a vosotros, y seréis labrados y sembrados. "Multiplicaré hombres
en vosotros, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas,
y las ruinas reedificadas. "Multiplicaré en vosotros hombres y animales, y
se multiplicarán y serán fecundos. Haré que seáis habitados como lo fuisteis
anteriormente y os trataré mejor que al principio; y sabréis que yo soy HaShem.
"Sí, haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel. Ellos tomarán
posesión de ti, y serás su heredad, y nunca más les privarás de sus hijos.”
(LBLA revisada) 'Así dice el Señor HaShem: "Porque os dicen: 'Eres
devoradora de hombres y has privado de hijos a tu nación', por tanto, ya no
devorarás hombres y ya no privarás de hijos a tu nación"--declara el Señor
HaShem. 'Y nunca más te haré oír el ultraje de las naciones, ni soportarás más
los insultos de los pueblos, ni harás que tu nación tropiece más'--declara el
Señor HaShem.”” (LBLA revisada)
Esta profecía se está cumpliendo ante nuestros ojos con la vuelta de los
judíos de todo el mundo y la reconstrucción del país. Pero una parte de esta
profecía no se ha cumplido todavía porque todavía se oyen muchos insultos de
los gentiles.
Ningún hombre es el verdadero dueño de la tierra de Israel y nadie tiene el
derecho de entregarla a otras naciones, ni dividirla entre judíos y
árabes-palestinos. Por haber dividido la tierra de Israel vendrá el juicio de
HaShem sobre las naciones como está escrito en Joel 3:1-2:
“Porque he aquí que en
aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Yehudá y
Yerushalayim, reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al
valle de Yehoshafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y
mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron
mi tierra.” (LBLA revisada)
En el Salmo 10:16 está escrito:
“HaShem es Rey
eternamente y para siempre; las naciones han perecido de su tierra.” (LBLA
revisada)
Cuarta aliyá, 25:25-28
25:25 “Si uno de tus hermanos llega a ser tan
pobre que tiene que vender parte de su posesión, su pariente más cercano vendrá
y redimirá lo que su hermano haya vendido.” (LBLA) – Esto nos enseña que la pobreza es la única razón válida para poder
vender parte del patrimonio en la tierra de Israel, heredado de los padres.
Antiguamente un terreno pudo ser redimido, recuperado, por el dueño original o
por alguno de sus familiares cercanos sin que el comprador pudiera oponerse.
Este es el caso de la familia de Naomí cuya historia es narrada en el libro de
Rut, cf. Rut 2:20; 3:12-13; 4:1-6.
Quinta aliyá, 25:29-38
25:29 “Si un hombre vende una casa de vivienda en
una ciudad amurallada, su derecho a redimirla es válido hasta que se cumpla un
año de su venta; su derecho de redención dura todo un año.” (LBLA) – Aquí se refiere a una ciudad que estaba
amurallada en el tiempo de la conquista bajo Yehoshúa, no a una ciudad que fue
amurallada después. Esta aliyá habla de la venta de diferentes
tipos de propiedad y su derecho de redención.
Tipo de propiedad vendida |
Tiempo mínimo para recuperarla |
Tiempo máximo para recuperarla |
Devolución al dueño original en el año yovel |
Casa en una ciudad amurallada |
Inmediatamente |
Un año después de la venta |
No |
Casa en una ciudad abierta |
Inmediatamente |
Indefinido |
Sí |
Campo |
Dos años productivos después de la venta |
Indefinido |
Sí |
Casa o campo en una ciudad de levitas |
Inmediatamente |
Indefinido |
Sí |
25:35 “En caso de que un hermano tuyo empobrezca
y sus medios para contigo decaigan, tú lo sustentarás ya sea un forastero o
peregrino, para que viva contigo.” (LBLA) – En este versículo encontramos tres palabras diferentes: “hermano”,
en hebreo aj, “forastero”, en hebreo guer[8] y “peregrino”, en hebreo toshav[9]. En este caso el guer se refiere a
un prosélito, un converso completo, un gentil convertido a la fe de Israel y,
por lo tanto, es considerado como un judío plenamente, con todas las
obligaciones y derechos implicados. El toshav es un gentil que
vive en la tierra de Israel y que no ha hecho la conversión. El judío tiene la
obligación de ayudar con préstamos o donativos tanto a su hermano judío como el
converso como al que reside en su tierra, si están en necesidad de apoyo
económico para no quebrar.
Hay ocho niveles de caridad, en hebreo tsedaká:
1.
Cuando se da con
mala gana. Este es el nivel más bajo.
2.
Cuando se da
menos de lo que se puede, pero con alegría.
3.
Cuando se da
directamente al pobre que lo solicita.
4.
Cuando se da
directamente al pobre sin que lo solicite.
5.
Cuando se
da indirectamente, de modo que el dador no conoce al beneficiario, pero el
beneficiario conoce al dador.
6.
Cuando se da
indirectamente, de modo que el dador conoce al beneficiario, pero el
beneficiario no conoce al dador.
7.
Cuando se da
indirectamente, de modo que el dador y el beneficiario no se conocen, mediante
la contribución a un fondo de ayuda social administrado por personas
responsables.
8. Cuando el dador mantiene una persona antes de que
empobrezca, dándole una ayuda importante de manera digna, con un préstamo,
asesoramiento o educación para poder encontrar empleo o establecer una empresa
para que no dependa de la ayuda de otros.
25:36-37 “No tomes interés y usura de él, mas teme a
tu Dios, para que tu hermano viva contigo. No le darás tu dinero a interés, ni
tus víveres a ganancia.” (LBLA revisada) – Está prohibido dar dinero o alimentos a interés a un hermano
excepto cuando el hermano tome algo prestado para hacer negocios con él y sacar
beneficio de él. En tal caso no se trata de una ayuda social, sino de
inversiones financieras, para las cuales este mandamiento no aplica.
Sexta aliyá, 25:39-46
25:39 “Y si un hermano tuyo llega a ser tan pobre
para contigo que se vende a ti, no lo someterás a trabajo de esclavo.” (LBLA) – Está prohibido humillar a un hermano israelita
pobre especialmente si se ha vendido como esclavo. En este caso no puede ser
tratado como un esclavo, sino como si fuera un obrero contratado. La halajá[10] establece que el amo de un siervo hebreo está
obligado a tratarle igual o mejor que a sí mismo. Si hay solamente una cama, el
dueño está obligado a dormir en el suelo y dejar que el siervo duerma en la
cama.
25:40 “Estará contigo como jornalero, como si fuera
un peregrino; él servirá contigo hasta el año de jubileo.” (LBLA) – Todos los siervos hebreos salen libres en el
año de jubileo. Los siervos de las demás naciones no salen libres en el año de
jubileo, sino son propiedad permanente de los hebreos, tanto ellos como sus
hijos, cf. vv. 44-46.
25:41 “Entonces saldrá libre de ti, él y sus
hijos con él, y volverá a su familia, para que pueda regresar a la propiedad de
sus padres.” (LBLA) – El amo
de un siervo hebreo está obligado a mantener también la familia del siervo.
25:42 “Porque ellos son mis siervos, los cuales
saqué de la tierra de Egipto; no serán vendidos en venta de esclavos.” (LBLA) – Como los hijos de Israel son los siervos de
HaShem, no podrán ser tratados como esclavos, como cuando estaban en Egipto.
Además, el pacto de pertenencia a HaShem va por encima de cualquier contrato de
esclavitud que pueda tener un hebreo. Ser vendido en venta de esclavos
implicaría ser anunciado como un objeto o un animal en un mercado público.
Séptima aliyá, 25:47 – 26:2
25:47-48 “Si aumentan los bienes del forastero o del
peregrino que está contigo, y si empobrece tu hermano que está con él, y se
vende al forastero que mora contigo, o se vende a los descendientes de la
familia de un forastero, él tendrá derecho de redención después de ser vendido;
uno de sus hermanos podrá redimirlo” (LBLA) – Este
texto nos enseña que cuando el primer hombre cayó en desgracia y se vendió a la
serpiente antigua junto con todos sus hijos, uno hermano suyo podría redimirlo.
Pero ¿quién es el hermano del hombre que podrá redimirlo de la esclavitud del
pecado y de la muerte si no hay nadie que no haya sido vendido?
En el Salmo 49:7-9 está escrito:
“Nadie puede en manera alguna redimir a su hermano, ni
dar a Dios rescate por él, porque la redención de su alma es muy costosa,
y debe abandonar el intento para siempre, para que viva eternamente, para
que no vea corrupción.” (LBLA revisada)
En Job 19:25-26 está escrito:
“Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará
sobre el polvo. Y después de deshecha mi piel, aun en mi carne veré a
Dios.” (LBLA)
¿Quién es el hermano que puede redimir al hombre del
pecado y de la muerte? Sólo hay uno que no tuvo pecado y que ha muerto y luego
ha sido resucitado. Y por lo tanto podrá redimir a todo hombre para que viva
para siempre. Su nombre es Yeshúa.
En Hebreos 2:11-15 está escrito:
“Porque tanto el que santifica como los que son
santificados, son todos de Uno; por lo cual no se avergüenza de llamarlos
hermanos, diciendo: ANUNCIARE TU NOMBRE A MIS HERMANOS, EN MEDIO DE LA
CONGREGACIÓN TE CANTARE HIMNOS. Y otra vez: YO EN ÉL CONFIARE. Y otra vez: HE
AQUÍ, YO Y LOS HIJOS QUE DIOS ME HA DADO. Así que, por cuanto los hijos
participan de carne y sangre, él igualmente participó también de lo mismo, para
anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es
decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos
a esclavitud durante toda la vida.” (LBLA)
El hermano nuestro nos ha redimido de la muerte y su
esclavitud. ¡Bendito sea el Nombre del Eterno!
26:1 “No os haréis ídolos, ni os levantaréis
imagen tallada ni pilares, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para
inclinaros sobre ella; porque yo soy HaShem vuestro Dios.” (LBLA revisada) – La palabra hebrea que ha sido traducida como
“grabada” es maskit.[11] Según Rashí, esta palabra implica “cubrir”, lo
mismo que en Éxodo 33:22. Entonces la prohibición será contra hacer mosaicos de
piedras que cubren el suelo para inclinarse sobre ellos. Esta práctica fue
común en la antigüedad en los templos paganos, donde se inclinaban sobre suelos
de piedra de mosaico con diseños idolátricos. Por lo tanto, los rabinos enseñan
que, para que el israelita no sea semejante a un idólatra, no puede inclinarse,
ni siquiera ante HaShem, sobre un suelo de piedra, excepto en el templo. Cuando
el pueblo judío se inclina ante HaShem en yom kipur es
costumbre poner una alfombra o algo semejante para no postrarse directamente
sobre el suelo de la sinagoga, aunque no sea de piedra.
Continua con Bejukotai………………………………………………
BeJukotai
Significa “en mis estatutos”.
Comentarios
Primera aliyá, 26:3-5
26:3 “Si andáis en mis estatutos y guardáis mis
mandamientos para ponerlos por obra” (LBLA) – La
palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es jukotai.
Como hemos dicho antes, un mandamiento que es denominado juk es
un tipo de mandamientos que no tiene una explicación lógica y entendible a
primea vista. Este es el tipo de mandamientos más difícil para el hombre,
porque no solamente tiene que esforzarse para cumplirlo, sino también tiene que
librar una batalla en su mente a la hora de obedecerlo. Como no entiende bien
la razón por la que tiene que cumplir ese tipo de mandamientos, la mente
natural tiende a revelarse y despreciar el juk, cf. v. 15, 43. Por
esta razón, la mente que no haya sido transformada por la Torá no ayudará al
hombre a poner por obra los mandamientos de carácter juk. El juk es
el mandamiento que más eleva al hombre espiritualmente, porque crea en el
hombre una obediencia sin lógica, sin que la mente le apoye y así le obliga a
subir a un nivel espiritual más alto. La obediencia al juk tiene
que ver con una relación de Padre-hijo. El hijo no entiende por qué el padre le
ordena algo, pero obedece simplemente porque el padre lo ha dicho, no porque
haya una explicación del por qué tiene que hacer esto o aquello. Nuestra
obediencia al mandamiento juk crea una relación de obediencia
en un nivel más profundo en espíritu y en amor. Aunque no entendamos,
obedecemos, simplemente porque Papá nos lo ha dicho. Por lo tanto el juk nos
eleva por encima de lo natural, de lo lógico, de lo que es obvio, según el
razonamiento humano, y nos lleva a una altura espiritual de relación y de
revelación profundas con nuestro Padre celestial. Los mandamientos de
carácter juk están íntimamente ligados al Mesías. Por eso son
tan importantes.
Además de tener que enfrentar la resistencia para
cumplir el mandamiento juk en nuestro cuerpo y en nuestra
mente, recibimos también los ataques de los enemigos de la Torá. Como ellos no
pueden entender la razón por la que fueron dados estos estatutos, se burlan de
nosotros y de nuestro Padre que nos dio la Torá para ser cumplida.
Así que, la tentación principal que tenemos es que
dejemos de cumplir los mandamientos de carácter juk. Esta es la
razón por la que este texto primero menciona este tipo de mandamientos. Si
andamos en las jukot de HaShem y guardamos el resto de sus
mandamientos poniéndolos por obra, no solamente estudiándolos o hablando de
ellos o pensando en cumplirlos, sino verdaderamente transformándolos a una
convivencia diaria en nuestras vidas, ENTONCES recibiremos todas las
bendiciones que están involucradas en el pacto.
Este versículo empieza con una de las palabras más
importantes de las Escrituras: “si” condicional, en hebreo im. Esta
palabra pone al hombre en una posición de autoridad para elegir. Con la entrega
de la Torá el hombre ya no es un esclavo, es libre. Tiene la libertad para
elegir entre la bendición y la maldición. Tiene el poder en su boca y en sus
manos para escoger entre la vida y la muerte. Esta autoridad fue dada al pueblo
de Israel por medio del pacto en Sinai.
Esto nos enseña que cada uno de nosotros tiene la
capacidad en nuestras bocas y en nuestras manos para cambiar el rumbo de
nuestras vidas. Pero ese poder no lo tenemos en nosotros mismos, sino que
HaShem nos lo ha dado. Por medio de la entrega de su Torá y los pactos a
Israel, hemos recibido la autoridad para dirigir nuestras vidas y las vidas de
nuestros hijos. Y por medio del Mesías, los gentiles podrán entrar en el
Israel celestial y obtener los mismos privilegios. Nosotros podemos elegir cómo queremos que sea nuestro
futuro.
Es posible que nuestra situación pueda ser miserable
por las maldiciones que nos hayan alcanzado por nuestros propios pecados, los
pecados de nuestros padres y de nuestra nación. Pero HaShem nos ha dado el
poder para cambiar el futuro de nuestras vidas y de nuestra nación. ¿Cómo se
manifiesta ese poder? Por medio de una sola palabra: im. Si
obedecemos los estatutos y el resto de los mandamientos, entonces nuestro
futuro y el futuro de nuestra nación será cambiado. Tanto la obediencia como la
desobediencia de un individuo puede cambiar el rumbo de una nación entera. Tú
tienes en tu mano el poder para cambiar esta nación. ¿Cómo? Por medio de tu
obediencia a los mandamientos. ¿Quieres cambiar tu vida para bien? Obedece los
mandamientos que te aplican. ¿Quieres cambiar esta nación? Pon las jukot por
obra. Si todos los demás pecan, tú no tienes que pecar por eso. Si todos los
demás quebrantan la Torá, tú no tienes que quebrantar la Torá por eso. Tú
puedes ir en contra de la corriente y ser diferente, ser santo, ser luz y sal.
Este es tu llamado. Si quieres ser obediente, HaShem te ayudará a ser fiel en
medio de una generación perversa y maligna. El poder está en tu boca y en tus
manos, ¡úsalo!
La palabra hebrea im empieza con la
primera letra del alfabeto hebreo, la alef. La última letra de la
sección de las bendiciones, en el versículo 13, es la última letra del alfabeto
hebreo, la tav. Así que en estos versículos hay un resumen de todo
el mensaje de las Escrituras desde el principio hasta el fin, desde la alef hasta
la tav. ¿Cuál es el mensaje? Si eres fiel serás bendecido en todo
sentido. La obediencia es la que trae bendiciones en nuestras vidas. La
desobediencia trae maldiciones sobre la vida personal, familiar y nacional.
¿Quieres ser bendecido con riquezas, paz y la presencia de HaShem, según las
promesas de estor versículos? ¿Cómo puedes lograrlo? No es por medio del
estudio de la Torá. Tampoco es por medio de la oración sin cesar. Ni es por
medio de dar dinero a los pobres o a la obra de HaShem. No es por medio de la
alabanza u otros sacrificios. Es por medio de la obediencia. La obediencia es
mejor que los sacrificios, como está escrito en 1 Samuel 15:22:
“Y Shmuel dijo: ¿Se complace HaShem tanto en ofrendas
de ascensión y sacrificios como en la obediencia a la voz de HaShem? He aquí,
el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura
de los carneros.” (LBLA revisada)
La obediencia a la Torá de Moshé es el camino a la
bendición. La obediencia a los mandamientos que se encuentran en Génesis,
Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio es el camino a la prosperidad, como
está escrito en Josué 1:7-8:
“Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir
toda la Torá que Moshé mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la
derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este
rollo de la Torá no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y
noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces
harás prosperar tu camino y tendrás éxito.” (LBLA revisada)
Alguno dirá: “Es imposible cumplir todos los
mandamientos.” “HaShem no dio la Torá para que fuera cumplida porque el hombre
no es capaz de hacerlo.”
Entonces surge una pregunta: ¿Por qué el Padre
celestial dio una Torá al hombre que le es imposible cumplir? ¿No dice la misma
Torá que el mandamiento no es demasiado difícil? como está escrito en
Deuteronomio 30:11-16:
“Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy
difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que
digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo
oír a fin de que lo guardemos?" Ni está más allá del mar, para que digas:
"¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír,
a fin de que lo guardemos?" Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu
boca y en tu corazón, para que la guardes. Mira, yo he puesto hoy delante de ti
la vida y el bien, la muerte y el mal; pues te ordeno hoy amar a HaShem tu
Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus
decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que HaShem tu Dios te
bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla.” (LBLA revisada)
Si fuera imposible cumplir la Torá, ¿cómo es posible
que David dice de sí mismo que era justo?, como está escrito en 2 Samuel
22:21-25:
“HaShem me ha
premiado conforme a mi justicia; conforme a la pureza de mis manos me ha
recompensado. Porque he guardado los caminos de HaShem, y no me he apartado
impíamente de mi Dios. Pues todas sus ordenanzas estaban delante de mí, y en
cuanto a sus estatutos, no me aparté de ellos. También fui íntegro para con Él,
y me guardé de mi iniquidad. Por tanto HaShem me ha recompensado conforme a mi
justicia, conforme a mi pureza delante de sus ojos.” (LBLA revisada)
Si fuera imposible cumplir la Torá, ¿cómo es posible
que los padres de Yojanán ben Zejariyá podían hacerlo? como está escrito en
Lucas 1:6:
“Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían
intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor.” (LBLA)
Otro dirá: “La Torá es sólo para el pueblo judío, no
para los gentiles”. Es cierto que toda la Torá no es para los gentiles. Pero
una parte importante de ella es también para ellos (cf. 1 Tim 3:16)
Si la Torá sólo fuera para los judíos, entonces no
habría pecadores entre los gentiles. Como el pecado es la infracción de la
Torá, si no hay Torá no hay pecado, cf. 1 Juan 3:4; 1 Corintios 15:56; 1
Timoteo 1:8-11. Si la Torá no es para los gentiles, tampoco hay pecado entre
los gentiles y si no hay pecado entre los gentiles, los gentiles no necesitan
ser salvos y ¡el Mesías murió en vano por ellos!
26:4 “yo os daré vuestras lluvias en su tiempo,
y la tierra dará sus productos, y los árboles del campo darán su fruto.” (LBLA) – El primer resultado de la obediencia es que
habrá lluvias desde el cielo en su tiempo. La lluvia en la tierra de Israel es
muy importante. Si no hay lluvia no hay alimentos, y si no hay alimentos hay
hambre y muerte. Así que la bendición de la lluvia es fundamental para la vida
en la tierra de Israel.
Aquí habla de la lluvia en su tiempo. Las lluvias
principales en Israel caen en el otoño y en la primavera. En los meses tishrí y jeshván viene
la lluvia temprana y alrededor del mes de nisán viene la
lluvia tardía. La lluvia temprana es la más fuerte y prepara la tierra para la
siembra. La lluvia tardía es menos fuerte pero más importante, porque ayuda a
la cosecha a madurar correctamente. Estas dos lluvias son las
principales en la tierra de HaShem, como está escrito en Deuteronomio
11:14:
“Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia
temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.”
(LBLA)
En Joel 2:23 está escrito:
“Hijos de Tsión, regocijaos y alegraos en HaShem
vuestro Dios; porque Él os ha dado la lluvia temprana justa, y ha hecho
descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el
principio.” (LBLA revisada)
En Jacobo 5:7 está escrito:
“Por tanto, hermanos, sed pacientes hasta la venida del
Señor. Mirad cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo
paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía.” (LBLA)
Segunda aliyá, 26:6-9
26:6 “Daré también paz en la tierra, para que
durmáis sin que nadie os atemorice. Asimismo eliminaré bestias dañinas de
vuestra tierra, y no pasará espada por vuestra tierra.” (LBLA) – La seguridad, cf. v. 5, y la paz son
resultados de la obediencia a los mandamientos. Donde no hay obediencia a los
mandamientos no hay seguridad ni paz, como está escrito en 1 Tesalonicenses
5:3:
“Cuando estén diciendo: Paz y seguridad, entonces la
destrucción vendrá sobre ellos repentinamente, como dolores de parto a una
mujer que está encinta, y no escaparán.” (LBLA)
No son los acuerdos políticos de paz y seguridad que
traen la paz y la seguridad al mundo, sino la obediencia a los mandamientos que
están escritos en la Torá de Moshé, primeramente del pueblo judío, pero también
para el pueblo gentil.
26:9 “Me volveré hacia vosotros y os haré
fecundos y os multiplicaré y estableceré mi pacto con vosotros.” (LBLA) – Según Rashí, aquí se habla del nuevo pacto que
HaShem establecería y que nunca podrá ser quebrantado, como está escrito en
Jeremías 31:31-34:
“He aquí, vienen días--declara HaShem-- en que haré con
la casa de Israel y con la casa de Yehudá un nuevo pacto, no como el pacto que
hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra
de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para
ellos--declara HaShem; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel
después de aquellos días--declara HaShem--. Pondré mi Torá dentro de ellos, y
sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y
no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano,
diciendo: "Conoce a HaShem", porque todos me conocerán, desde el más
pequeño de ellos hasta el más grande--declara HaShem-- pues perdonaré su
maldad, y no recordaré más su pecado.” (LBLA revisada)
Tercera aliyá, 26:10-46
26:11 “Pondré mi morada en medio de vosotros, y
mi alma no os aborrecerá.” (LBLA) – La
morada se refiere al templo, porque el tabernáculo ya estaba entre ellos.
También es una alusión al cuerpo del Mesías Yeshúa, que es la morada de HaShem,
como está escrito en Juan 1:14:
“Y la Palabra fue hecha carne, y puso su morada entre
nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de
gracia y de verdad.” (LBLA revisada)
En tercer lugar es una referencia a la nueva
Yerushalayim que descenderá sobre la tierra después del reinado mesiánico, como
está escrito en Revelación 21:1-4:
“Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad
santa, la nueva Yerushalayim, que descendía del
cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. Entonces oí
una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está
entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios
mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá
muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han
pasado.” (LBLA revisada)
“y mi alma no os aborrecerá” – El aborrecimiento del alma de HaShem implica la expulsión de la tierra.
26:12 “Andaré entre vosotros y seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo.” (LBLA) – Esta es
la mayor bendición que existe, tener la presencia de Dios en medio de nosotros.
Este texto nos enseña que la presencia de Dios se manifiesta como un resultado
a la obediencia a los mandamientos.
Como la presencia de Yeshúa HaMashíaj es
la expresión del Padre entre los hombres, cuando Él caminó entre los hombres,
HaShem caminaba entre los hombres, en su Agente, como está escrito en Isaías
7:14:
“Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí,
una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Immanuel.”
(LBLA)
En Mateo 1:22-23 está escrito:
“Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el
Señor había hablado por medio del profeta, diciendo: HE AQUÍ, LA VIRGEN
CONCEBIRÁ Y DARÁ A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRÁN POR NOMBRE IMMANUEL, que traducido
significa: DIOS CON NOSOTROS.” (LBLA)
En Juan 14:9b-11 está escrito:
“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo
dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre,
y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia
cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras. Creedme que
yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas.”
(LBLA)
26:14-15 “Pero si no me escucháis y no hacéis todos
estos mandamientos si despreciáis mis estatutos (jukotai) y si
aborrece vuestra alma mis ordenanzas para no cumplir todos mis mandamientos,
para quebrantar mi pacto” (LBLA
revisada) – Este texto habla de las consecuencias de la desobediencia al pacto.
Como hay un pacto entre HaShem e Israel, hay condiciones y consecuencias para
la convivencia entre ambos. La condición para poder permanecer en el pacto y
obtener los beneficios del pacto es la obediencia a los mandamientos. Las
consecuencias de la obediencia son las bendiciones y las consecuencias de la
desobediencia son las maldiciones.
En total hay 49 calamidades en este capítulo que son
siete veces siete. El mismo texto nos invita a hacer siete subdivisiones donde
se puede encontrar siete calamidades en cada uno, en los versículos 16-17;
19-20; 22; 25-26; 29-31; 32-33 y 36-39.
Según un Midrash,[1] citado por Rashí, en los versículos 14-15 se pueden encontrar siete
pasos de apostasía, que causan que cada vez haya siete correcciones. Los siete
pasos son:
1.
No me escucháis – No estudiar la
Torá.
2.
No hacéis todos estos mandamientos – No obedecer los mandamientos.
3.
Despreciáis mis estatutos – Despreciar a
los que obedecen.
4.
Vuestra alma aborrece mis ordenanzas – Odiar a los estudiosos de la Torá.
5.
A fin de no cumplir – Intentar de
hacer que otros no cumplan la Torá.
6.
Todos mis mandamientos – Negar que los
mandamientos fueron dados por Dios.
7.
Quebrantar mi pacto – Negar la
existencia de Dios.
26:16 “yo, por mi parte, os haré esto: Pondré
sobre vosotros terror súbito, consunción y fiebre que consuman los ojos y hagan
languidecer el alma.” (LBLA) – Según
Rashí, la consunción es una enfermedad que consume la carne después de haberla
hinchado.
26:18 “Y si aun con todas estas cosas no me
obedecéis, entonces os castigaré siete veces por vuestros pecados.” (LBLA
revisada) – La palabra hebrea que ha sido traducida como
“castigaré” es yasar,[2] que significa “corregir”, “disciplinar”, “sufrir”. Este texto nos
enseña que HaShem manda estos sufrimientos con el fin de producir teshuvá,
arrepentimiento, en el pueblo para que le obedezca. Es el mismo propósito que
un padre tiene cuando corrige a su hijo para que aprenda a comportarse
correctamente, como está escrito en Hebreos 11:5-11:
“Habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os
dirige: HIJO MÍO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR, NI TE DESANIMES AL
SER REPRENDIDO POR ÉL; PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO
EL QUE RECIBE POR HIJO. Es para vuestra corrección que sufrís; Dios os trata
como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si
estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces
sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales
para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos
sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos
disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para
nuestro bien, para que participemos de su santidad. Al presente ninguna
disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que
han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de
justicia.” (LBLA)
El propósito de HaShem para enviar las maldiciones,
que vienen como consecuencias de la desobediencia, es corregir la conducta del
pueblo.
“entonces os castigaré siete veces por vuestros pecados” – Como hubo siete pecados de apostasía, hay siete
correcciones tormentosas.
26:23 “Y si con estas cosas no os enmendáis ante
mí, sino que procedéis con hostilidad contra mí” (LBLA) – La misma palabra yasar, que aparece en el versículo
18 aparece también en este versículo. Aquí fue traducida en LBLA como “os
enmendáis” y en RV como “fuereis corregidos”. La misma palabra también aparece
en el versículo 28. Esto nos enseña que el propósito de estas maldiciones no es
tanto castigar, condenar o rechazar a los desobedientes del pueblo de HaShem,
sino corregirlos para que se vuelvan de sus malos caminos a su Padre celestial
y obedezcan la Torá.
26:24 “entonces yo procederé con hostilidad
contra vosotros; y yo mismo os heriré siete veces por vuestros pecados.” (LBLA) – El Padre celestial va aumentando la
severidad de la corrección cada vez más si el pueblo se obstina a pecar. Esto
es un ejemplo para aquellos padres que tienen hijos rebeldes. Si la rebeldía no
es corregida en el hijo, hay que ir aumentando las medidas de corrección hasta
que haya una humillación en el hijo. Cuanto más temprano se haga esto en el hijo,
más fácil es domar su rebeldía. Así como HaShem educa a sus hijos, así nosotros
educamos a nuestros hijos.
26:25a “Y traeré sobre vosotros una espada que
ejecutará venganza a causa del pacto” (LBLA) – Todos estos desastres han venido
sobre los hijos de Israel precisamente por causa del pacto que hay. Ser
privilegiado implica también tener una mayor responsabilidad. Del que ha
recibido mucho, más se le demandará, como está escrito en Romanos 2:9-11:
“Habrá tribulación y angustia para toda alma humana que
hace lo malo, el judío primeramente y también el griego; pero gloria y honor y
paz para todo el que hace lo bueno, al judío primeramente, y también al griego.
Porque en Dios no hay acepción de personas.” (LBLA)
26:28 “entonces yo procederé con hostilidad airada
contra vosotros, y yo mismo os castigaré siete veces por vuestros pecados.”
(LBLA) – La expresión “siete veces” aparece cuatro
veces en este capítulo. Podríamos multiplicar siete por las cuatro y llegar al
resultado 28. Esto nos puede dar una pista de que el pueblo de Israel, o parte
de él, tendría que sufrir el exilio bajo la opresión de las naciones durante 28
siglos. La primera invasión que trajo la deportación de las dos tribus y media,
Reuvén, Gad y la media tribu de Menashé, ocurrió en el año 733-732 a.E.C.[3] Fue hecha por el rey de Asiria Tilgat-Pilneser, cf. 1 Crónicas 5:26.
De esto aprendemos que el pueblo de Israel ha estado sufriendo por causa del
exilio durante 28 siglos desde entonces hasta ahora.
26:31 “También dejaré en ruinas vuestras
ciudades, desolaré vuestros santuarios y no oleré vuestros suaves aromas.”
(LBLA) – Aquí habla de la destrucción de los dos
templos y de todo tipo de lugares sagrados, sinagogas y casas de estudio. El
concepto de la destrucción del templo no aparece por primera vez en los
Profetas, sino aquí en la Torá de Moshé, como una pequeña semilla, cf. Oseas 8:1; Miqueas 3:12; Isaías 64:10-11;
Jeremías 26:18; 30:18; Daniel 9:26. Los profetas no introducen cosas nuevas,
sino desarrollan las cosas que ya están en la Torá de Moshé, algunas de ellas
escondidas.
26:33 “A vosotros, sin embargo, os esparciré
entre las naciones y desenvainaré la espada en pos de vosotros, y vuestra
tierra será asolada y vuestras ciudades quedarán en ruinas.” (LBLA) – Aquí es anunciado el exilio del pueblo. El
exilio es un resultado de la desobediencia a los mandamientos, especialmente
los mandamientos de los años sabáticos y la idolatría.
26:40-41 “Si confiesan su iniquidad y la iniquidad
de sus antepasados, por las infidelidades que cometieron contra mí, y también
porque procedieron con hostilidad contra mí (yo también procedía con hostilidad
contra ellos para llevarlos a la tierra de sus enemigos), o si su corazón
incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades” (LBLA) – Para que haya una restauración total del pueblo de Israel, es
necesario arrepentirse y confesar, no solamente los pecados personales, sino
también los pecados cometidos por los antepasados, como está escrito en Daniel
9:1-19:
“En el año primero de Dareyavesh, hijo de Ahashverosh,
descendiente de los medos, que fue constituido rey sobre el reino de los
caldeos, en el año primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los
libros el número de los años en que, por palabra de HaShem que fue revelada al
profeta Yirmeyahu, debían cumplirse las desolaciones de Yerushalayim: setenta
años. Volví mi rostro a Dios el Señor para buscarle en oración y súplicas, en
ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a HaShem mi Dios e hice confesión y dije: Ay,
Señor, el Dios grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia para los
que le aman y guardan sus mandamientos, hemos pecado, hemos cometido iniquidad,
hemos hecho lo malo, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus
mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos escuchado a tus siervos los profetas
que hablaron en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros
padres y a todo el pueblo de la tierra. Tuya es la justicia, oh Señor, y
nuestra la vergüenza en el rostro, como sucede hoy a los hombres de Yehudá, a
los habitantes de Yerushalayim y a todo Israel, a los que están cerca y a los
que están lejos en todos los países adonde los has echado, a causa de las
infidelidades que cometieron contra ti. Oh HaShem, nuestra es la vergüenza del
rostro, y de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque
hemos pecado contra ti. Al Señor nuestro Dios pertenece la compasión y el
perdón, porque nos hemos rebelado contra El, y no hemos obedecido la voz de
HaShem nuestro Dios para andar en sus enseñanzas, que El puso delante de
nosotros por medio de sus siervos los profetas. Ciertamente todo Israel ha
transgredido tu Torá y se ha apartado, sin querer obedecer tu voz; por eso ha
sido derramada sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en
la Torá de Moshé, siervo de Dios, porque hemos pecado contra Él. Y Él ha
confirmado las palabras que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que
nos gobernaron, trayendo sobre nosotros gran calamidad, pues nunca se ha hecho
debajo del cielo nada como lo que se ha hecho contra Yerushalayim. Como está
escrito en la Torá de Moshé, toda esta calamidad ha venido sobre nosotros, pero
no hemos buscado el favor de HaShem nuestro Dios, apartándonos de nuestra
iniquidad y prestando atención a tu verdad. Por tanto, HaShem ha estado
guardando esta calamidad y la ha traído sobre nosotros; porque HaShem nuestro
Dios es justo en todas las obras que ha hecho, pero nosotros no hemos obedecido
su voz. Y ahora, Señor Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de
Egipto con mano poderosa, y te has hecho un nombre, como hoy se ve, hemos
pecado, hemos sido malos. Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia,
apártese ahora tu ira y tu furor de tu ciudad, Yerushalayim, tu santo monte;
porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres,
Yerushalayim y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean. Y ahora,
Dios nuestro, escucha la oración de tu siervo y sus súplicas, y haz
resplandecer tu rostro sobre tu santuario desolado, por amor de ti mismo, oh
Señor. Inclina tu oído, Dios mío, y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras
desolaciones y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre; pues no es por
nuestros propios méritos que presentamos nuestras súplicas delante de ti, sino
por tu gran compasión. ¡Oh Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, atiende y
actúa! ¡No tardes, por amor de ti mismo, Dios mío! Porque tu nombre se invoca
sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.” (LBLA revisada)
El profeta Daniel había leído en el libro del profeta
Yirmeyahu que el exilio babilónico tenía que durar 70 años. Por eso se aferró a
esta promesa de Levítico 26:40-45 y confesó sus propios pecados y los de sus
padres y su pueblo. Lo mismo hizo Nejemyá, según está escrito en Nehemías
1:5-6:
“Y dije: Te ruego, oh HaShem, Dios del cielo, el grande
y temible Dios, que guarda el pacto y la misericordia para con aquellos que le
aman y guardan sus mandamientos, que estén atentos tus oídos y abiertos tus
ojos para oír la oración de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti día y
noche por los hijos de Israel tus siervos, confesando los pecados que los hijos
de Israel hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos
pecado.” (LBLA revisada)
Si los hombres justos de aquella generación, que
pudieron generar el regreso y la restauración del 10% de los judíos del exilio
babilónico, necesitaban hacer este tipo de confesiones, ¿cuánto más necesitamos
confesar nuestros pecados y los pecados de nuestros padres en esta última
generación para que venga la redención que finalmente hará que todos los hijos
de Israel vuelvan a la tierra de nuestros padres?
“o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen
sus iniquidades” – Por primera vez aparece
aquí el concepto de un corazón incircunciso. El contexto nos muestra que un
corazón incircunciso es un corazón de una persona que no está viviendo en el
pacto en obediencia. También indica que es un corazón altivo que no se ha
humillado. La incircuncisión también implica insensibilidad a los impulsos
divinos para no poder devolver el amor recibido. Además aprendemos que un
corazón incircunciso es uno que no quiere obedecer la Torá. Un corazón
circunciso por lo tanto es un corazón de una persona que vive en el pacto en
obediencia, es un corazón humilde que se somete, es un corazón sensible a los
impulsos que vienen del Espíritu y devuelve el amor recibido y es un corazón
dispuesto a obedecer la Torá.
26:42 “entonces yo me acordaré de mi pacto con
Yaakov, me acordaré también de mi pacto con Yitsjak y de mi pacto con Avraham,
y me acordaré de la tierra.” (LBLA revisada) – El pacto con los tres patriarcas es la base para que HaShem actúe
con sus descendientes.
26:44 “Sin embargo, a pesar de esto, cuando estén
en la tierra de sus enemigos no los desecharé ni los aborreceré tanto como para
destruirlos, quebrantando mi pacto con ellos, porque yo soy HaShem su Dios” – Aquí vemos que el pacto que ha sido hecho con los
padres no puede ser quebrantado por HaShem por muy desobedientes que sean los
hijos de Israel. Aunque muchos de ellos hayan quebrantado su pacto, Él ha sido
fiel y no quebrantará el pacto.
26:45 “sino que por ellos me acordaré del pacto
con sus antepasados, que yo saqué de la tierra de Egipto a la vista de las
naciones, para ser su Dios. Yo soy HaShem.” (LBLA revisada) – Cuando los hijos de Israel están en las
tierras de sus enemigos HaShem promete acordarse del pacto que fue hecho con
sus antepasados cuando salieron de Egipto.
Este texto nos enseña que todas estas calamidades
tenían que venir sobre los hijos de Israel por causa de su desobediencia a los
mandamientos. Estas fueron las condiciones y consecuencias estipuladas en el
contrato entre HaShem y el pueblo. Pero el contrato no termina allí. Hay una
cláusula que habla de restauración después de todas las correcciones. Esta
cláusula es también parte de las promesas del pacto. HaShem ha cumplido su
parte del pacto en expulsar a los hijos de Israel de la tierra por su
desobediencia, y Él cumplirá también su parte del pacto que dice que los va a
restaurar de nuevo. En Deuteronomio 30 hay más detalles de cómo será esta
restauración, como está escrito en los versículos 1-10:
“Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido
sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y tú las
recuerdes en todas las naciones adonde HaShem tu Dios te haya desterrado, y
vuelvas a HaShem tu Dios, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y
con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, entonces HaShem tu
Dios te hará volver de tu cautividad, y tendrá compasión de ti y te recogerá de
nuevo de entre todos los pueblos adonde HaShem tu Dios te haya dispersado. Si
tus desterrados están en los confines de la tierra, de allí HaShem tu Dios te
recogerá y de allí te hará volver. Y HaShem tu Dios te llevará a la tierra que
tus padres poseyeron, y tú la poseerás; y Él te prosperará y te multiplicará
más que a tus padres. Además, HaShem tu Dios circuncidará tu corazón y el
corazón de tus descendientes, para que ames a HaShem tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. HaShem tu Dios pondrá todas
estas maldiciones sobre los enemigos y sobre los aborrecedores que te
persiguieron. Y tú volverás a escuchar la voz de HaShem, y guardarás todos sus
mandamientos que yo te ordeno hoy. Entonces HaShem tu Dios te hará prosperar
abundantemente en toda la obra de tu mano, en el fruto de tu vientre, en el
fruto de tu ganado y en el producto de tu tierra, pues HaShem de nuevo se
deleitará en ti para bien, tal como se deleitó en tus padres, si obedeces a la
voz de HaShem tu Dios, guardando sus mandamientos y sus estatutos que están
escritos en este libro de la ley, y si te vuelves a HaShem tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma.” (LBLA revisada)
Si HaShem cumplió la primera parte del pacto
¿quebrantará la última parte de él? ¡De ninguna manera!
Así que, los que enseñan que el pacto entre HaShem e
Israel haya sido abolido o pasado a la historia o sustituido por el nuevo
pacto, no conocen la fidelidad de Aquel que promete y cumple. Él ha cumplido
todo lo que ha prometido hasta ahora, y cumplirá el resto también. ¡Amén
ve-amén!
Si los hijos de Israel recibieron estas maldiciones
por tener una actitud de desprecio contra los mandamientos de la Torá de Moshé,
¿cómo creen los que reclaman las bendiciones de las Escrituras en el nombre del
Mesías que van a ser bendecidos si siguen con su actitud de desprecio contra
los 613 mandamientos? ¡No hay bendición sin obediencia a los mandamientos! El
Mesías no vino para liberarnos de la Torá, sino de la maldición de la Torá,
como está escrito en Gálatas 3:13:
“El Mesías nos redimió de la maldición de la Torá,
habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: maldito todo el
que cuelga de un madero)” (LBLA revisada)
La maldición de la Torá es la que cae sobre cada
persona que desobedece sus mandamientos. Para que el Mesías pudiera liberar al
hombre de la maldición que está dictada en la Torá sobre los que son
desobedientes, él tenía que tomar nuestra maldición que nos correspondía por
causa de nuestra desobediencia. Pero la cosa no termina allí. Para que la
bendición pudiera venir sobre nosotros era necesario cambiar nuestro corazón
para que fuera obediente a los mandamientos. Y así, cuando nos arrepentimos de
la desobediencia somos liberados de las maldiciones de la Torá y podremos
recibir las bendiciones de la Torá por medio de nuestra obediencia que el
Mesías ha generado en nuestro interior, como está escrito en Romanos 1:5:
“por medio de quien hemos recibido la gracia y el
apostolado para promover la obediencia a la fe, entre
todos los gentiles, por amor a su nombre” (LBLA)
En Romanos 6:17-18 está escrito:
“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del
pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de
enseñanza (Torá) a la que fuisteis entregados; y habiendo sido
libertados del pecado (de la infracción de la Torá), os habéis
hecho siervos de la justicia (expresada en los mandamientos).”
(LBLA revisada)
En Ezequiel 36:26-27 está escrito:
“Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu
nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré
un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que
andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.”
(LBLA)
En Romanos 16:25-27 está escrito:
“Y a aquel que es poderoso para afirmaros conforme a mi
buena nueva y a la predicación de Yeshúa el Mesías, según la revelación del
misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin, pero que
ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al
mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones
para guiarlas a la obediencia de la fe, al único y sabio Dios, por medio de
Yeshúa el Mesías, sea la gloria para siempre. Amén.” (LBLA revisada)
Cuarta aliyá, 27:1-15
27:2 “Habla a los hijos de Israel y diles:
"Cuando un hombre pronuncia un voto sobre una evaluación de almas a
HaShem.” (LBLA revisada) – Después
del capítulo largo que habla de todas las calamidades que sobrevendrán sobre
los hijos de Israel por causa del desprecio hacia los mandamientos ahora vienen
unas instrucciones sobre votos. Cuando los hijos de Israel estén en situaciones
de mucha angustia, varios de ellos querrán hacer votos de entrega a HaShem. Es
más fácil ser devoto al Eterno estando en problemas que cuando las cosas vayan
bien. El hombre tiende a olvidarse de HaShem cuando su estómago está lleno.
Pero cuando está enfermo y pobre clama al cielo y hace promesas. Este capítulo
regula ciertos tipos de promesas que una persona pueda hacer en ciertos
momentos de su vida, desde votos para entregar dinero que representa el valor
de una persona, hasta votos para entregar casas.
En lugar de entregar el alma, que es inmaterial, se
puede entregar un dinero, que representa el valor de esa alma. Pero, como hemos
dicho anteriormente, el valor del alma de una persona es demasiado alto para
poder ser redimida para que nunca vea la muerte, cf. Salmo 49:7-8. Por lo
tanto, aquí se trata de un precio simbólico que la Torá pone sobre el alma de
una persona. Si alguien quiere donar su vida al templo, podrá hacerlo
representativamente en forma de dinero. Un Midrash[4] dice: “Si donaras el valor de una persona, lo consideraré como si la
hubieras sacrificado”.
27:3-4 “Si tu valuación es de varón de veinte
hasta sesenta años, entonces tu valuación será de cincuenta siclos de plata,
según el siclo del santuario. O si es de una mujer, tu valuación será de
treinta siclos.” (LBLA) – El valor
que aquí es presentado no tiene que ver con el precio de una persona si se
hubiera presentado en la venta de esclavos, sino con un precio fijo que
estipula la Torá según el género y la edad. Tampoco se debe entender como si
ciertas personas tuvieran más valor que otras, o como si el hombre tuviera más
valor que la mujer.
Para que una persona pueda dar dinero en
representación de su alma, tendrá que hacerlo según su capacidad para producir
bienes materiales. Los que tienen más fuerzas físicas tienen más posibilidad de
producir riquezas por medio de su trabajo físico. Así que el varón que tiene
entre 20 y 60 años tiene que pagar más que cualquier otro, porque en esa edad
tiene su máxima capacidad para producir dinero mediante su trabajo físico. Una
mujer con la misma edad normalmente no tiene la misma capacidad física, y por
lo tanto la Torá no exige tanto de ella, para que no se sienta inferior al
hombre si no puede llegar al mismo nivel de producción. La Torá acepta las
ofrendas según la capacidad de cada uno, como está escrito en 2 Corintios 8:12:
“Porque si hay buena voluntad, se acepta según lo que
se tiene, no según lo que no se tiene.” (LBLA)
Este texto también nos enseña que en cuanto a la
evaluación del alma, el pobre no es visto como inferior al rico, sino todos los
que tienen cierta edad y género están evaluados por igual. Sin embargo, si
alguien es pobre y desea entregar un dinero conforme a la evaluación de su
alma, puede hacerlo con menos dinero, según el sacerdote lo estipule, y en ese
caso le es contado delante de HaShem como si hubiera puesto todo el precio, cf.
v. 8.
Según Rambam,[5] todo el dinero donado a HaShem en concepto de valores de las
personas, fue utilizado para las reparaciones del templo.
27:5 “Si es una persona de cinco hasta veinte
años, entonces tu valuación será de veinte siclos para un varón y de diez
siclos para una mujer.” (LBLA) – Un niño
de cinco años no puede pronunciar un voto para pagar dinero en el templo según
la valuación de su alma. Esta valuación es para un adulto que desea dar dinero
por el alma de un niño o de una niña que son menores de edad. Lo mismo sucede
con los niños de un mes hasta cinco años.
Edad del grupo |
Hombres |
Mujeres |
1 mes – 5 años |
5 shekel |
3 shekel |
5 – 20 años |
20 shekel |
10 shekel |
20 – 60 años |
50 shekel |
30 shekel |
60 años o más |
15 shekel |
10 shekel |
Si un alma puede ser sustituida con dinero, Yiftaj
hubiera podido dar dinero en lugar de su hija cuando se equivocó al hacer una
promesa errónea delante de HaShem, cf. Jueces 11. Por no conocer bien la Torá
destruyó una vida humana en vano. Los sabios discuten si él debiese haber sido
obligado o no a entregar el valor equivalente a su hija. Como hizo una promesa
contraria a la Torá, podía considerarse nula sin que se requiera el pago del
valor de ella.
27:12 “y el sacerdote lo valuará como bueno o
como malo; como tú, el sacerdote, lo valúes, así será.” (LBLA) – Este texto nos enseña que el libro de Vayikrá,
Levítico, fue escrito, en primer lugar, a los sacerdotes. Por esto, este libro
ha recibido también el nombre de Torat Kohanim, “la Torá de los
sacerdotes”.
Quinta aliyá, 27:16-21
27:21 “y cuando quede libre en el jubileo, el
campo será consagrado a HaShem, como campo dedicado; será para el sacerdote
como posesión suya.” (LBLA revisada) – Las
cosas consagradas a HaShem son entregadas al templo o a los sacerdotes.
Sexta aliyá, 27:22-28
27:28 “Sin embargo, cualquier cosa dedicada que
alguno separe para HaShem de lo que posee, sea hombre o animal, o campos de su
propiedad, no se venderá ni redimirá. Toda cosa dedicada es santísima a
HaShem.” (LBLA revisada) – HaShem
valora muchísimo las cosas y las personas que le son dedicadas si vienen de un
corazón devoto. Por esto son elevadas al nivel más alto de santidad y sólo
pueden ser utilizadas por los sacerdotes, cf. 1 Samuel 1:24-28.
Séptima aliyá, 27:29-34
27:30 “Todo el diezmo de la tierra, de la
semilla de la tierra o del fruto del árbol, es de HaShem; es cosa consagrada a
HaShem.” (LBLA revisada) – Esta es
la primera vez que se menciona la entrega del diezmo como un mandamiento
directo. Sin embargo, el diezmo es un principio que viene desde el inicio de la
creación, cuando el hombre no podía comer de todos los árboles que trabajaba.
Parte del trabajo no se come, sino se entrega a HaShem. Este texto nos muestra
que el diezmo realmente pertenece a HaShem. No es que el hombre entregue el
diezmo como una ofrenda, sino simplemente le da a HaShem lo que es suyo. Este
texto nos enseña que el diezmo de todo el producto de la tierra pertenece a
HaShem. Esto no significa que hay que dar el diezmo de todo lo que hay en el campo,
sino de todo lo que el dueño coseche de su campo o de sus árboles. El diezmo se
da de lo que uno trae al almacén de su casa.
27:32 “Todo diezmo del ganado o del rebaño, o
sea, de todo lo que pasa debajo del cayado, la décima cabeza será cosa consagrada
a HaShem.” (LBLA revisada) – El
diezmo también se entrega de los animales. El diezmo de los animales es
apartado una vez al año para ser llevado a Yerushalayim y ser ofrecido en el
altar. Sólo se entrega la sangre y las partes designadas para el sacrificio
pero la carne es comida por el dueño y su familia.
Estas dos áreas, el fruto de la tierra y el aumento de
los animales, representan todo el trabajo productivo del hombre. Por lo tanto
el hombre debe dar el diezmo a HaShem de todo lo que gana, como está escrito en
Lucas 18:12b:
“doy el diezmo de todo lo que gano.” (LBLA)
En Mateo 23:23 está escrito:
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!,
porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis
descuidado los preceptos de más peso de la Torá: la justicia, la misericordia y
la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar
aquéllas.” (LBLA revisada)
Yeshúa está enseñando que uno debe dar el diezmo
incluso de las hortalizas de poca producció
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